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Hay ocasiones en los que un bebé no para de llorar y no sabemos por qué. El estrés de los padres aumenta, baja la tolerancia, el bebé llora aún más y toda la familia entra en un bucle del que es difícil salir. Cuando ya se ha probado cambiarle la ropa, ofrecerle comida, cantarle una canción, abrazarlo, acariciarlo, y nada funciona hay un arma de la que tal vez nos olvidamos: CALMARNOS PRIMERO NOSOTROS. Si los padres estamos tranquilos y en paz, le transmitiremos al bebé esa armonía y por lo tanto, le será más sencillo bajar su nivel de estrés y llanto.

 Para lograrlo, Carrie Contey y Debby Takikawa, desarrollaron la técnica CALMS que se basa en conectar con la parte más sutil de nuestro cuerpo y mente. No importa si se trata de un bebé recién nacido o de un niño de uno o dos años, los bebés lo sienten TODO. Ellos son más capaces que un adulto de experimentar la intención que hay detrás de todas nuestras palabras y acciones. Por eso antes de enviarles un mensaje, tenemos que aprender a escuchar lo que ellos quieren decirnos y a partir de esa “escucha” y necesidades comprendidas aplicar una respuesta para ellos. Eso es lo que hará que se calmen y que se sientan seguros.

EL LLANTO

Muchos padres no pueden soportar que su hij@ llore. Es normal y nadie quiere que el bebé sufra. Sin embargo el llanto no es malo, es el único medio que los niños pequeños tienen para comunicarse y hacernos saber que tienen hambre, frio, miedo, sobre cansancio, sobre estimulación, ayuda para calmarse en brazos, etc. Aunque no soy partidaria de dejarlos llorar, tampoco se trata de mitigar ese llanto con un chupete o cualquier otro medio para promover nuestra comodidad con su silencio. Eso no es evitar que lloren es NO ESCUCHAR.

¿QUÉ ES C.A.L.M.S.?

 Esta técnica es un recurso maravilloso durante una crisis, pero funcionará mejor si la aplicamos cada día con nuestros hijos. Los pasos a seguir son:

C: CONECTA CON TUS EMOCIONES (CHECK IN WITH YOURSELF AND CONNECT WITH YOUR FEELINGS)

Cuando el bebé está molesto y nada parece calmarlo, es normal que una mamá se sienta tensa, ansiosa, enojada o desesperada. Por si fuera poco también aparece la culpa, por no saber cómo ayudar a nuestro hij@. Todo esto crea un círculo vicioso y para salir de ahí, el primer paso es hacer una pausa, observar qué es lo que ocurre en el interior de cada uno e identificar lo que está sintiendo ¿Me siento sola, asustada, enojada, frustrada, ansiosa, cansada o indefensa? ¿Hay alguna parte del cuerpo tenso o con dolor? ¿El corazón palpita? Observar y entrar en contacto con lo que estamos sintiendo desde el papel de padres hará que sea más sencillo el proceso de calmarse y tratar de conectar con la intención de armonía que es lo que necesita cualquier bebé.

 A – ACTÚA Y PERMÍTETE RESPIRAR (ALLOW YOURSELF TO TAKE A BREATH)

 Hay muchas estrategias: Intentar tomar respiraciones profundas y al exhalar imaginar como desaparecen las tensiones corporales y mentales. Beber agua, cerrar los ojos unos segundos, conectar con el “aquí y el ahora”, tensar y relajar los puños, salir a dar un paseo o mirar la ventana, etc. Cualquier cosa que pueda cambiar el “chip” de estrés puede funcionar. También es útil expresar en voz alta lo que nos pasa por la cabeza, escribir, llorar y aceptar que aunque queremos ayudar al bebé en su desesperación, nosotros también nos sentimos desesperados. A medida que uno se relaja, el bebé lo percibirá, y comenzará a calmarse.

L – LO QUE QUIERE DECIR…. (LISTEN TO YOUR BABY AND WHAT HE IS TRYING TO TELL YOU)

Una vez que hemos conectado con la tranquilidad, podemos escuchar al bebé y preguntarle: “¿Qué estás tratando de decirme?” Tal vez parezca absurdo hacer esta pregunta, pero no lo es. Tomarse el tiempo de escuchar respetuosamente los gritos del bebé, su lenguaje corporal y sobre todo permitirse SENTIR con la parte más intuitiva que tenemos, es la clave para averiguar qué ocurre. Aunque a veces sólo intentemos adivinar, lo importante es que el bebé se dará cuenta de que lo estamos escuchando e intentamos saber qué es lo que siente. Eso ayuda mucho a calmarlo y si aplicamos esta técnica cada día, con el tiempo será más sencillo reconocer los tipos de llanto. Además escuchar a nuestros hijos ayuda a fortalecer la relación, la seguridad y la confianza.

M – MIRAR EN MODO ESPEJO (MAKE CONTACT AND MIRROR YOUR BABY’S FEELINGS)

Una vez que hemos escuchado a nuestro bebé podemos hablarle desde sus necesidades y reflejar sus sentimientos. Es decir, podemos ponerle palabras a lo que le ocurre y con un tono de voz y lenguaje corporal adecuado podremos hacer que se sienta comprendido. Por ejemplo en lugar de decir “no llores, todo está bien, no pasa nada”, lo apropiado sería “sé que estás molesto, lo entiendo, lo estás pasando mal y voy a ayudarte lo mejor que pueda” o bien “Sé que te duele el estómago, sé que estás sufriendo y estoy aquí para ti”. La idea es no negar los sentimientos del niño, estar presente y validar lo que siente. Cuando estamos fustigados también es válido explicarle, por ejemplo: “Estoy aquí para ti pero primero estoy intentando calmarme para ayudarte porque me siento ansiosa”. Aunque el bebé no comprenda las palabras, sí sentirá la intención detrás de ellas.

S- SERENAR AL BEBÉ (SOOTHE YOUR BABY)

Ahora que podemos comunicarnos con el bebé, será más sencillo descifrar qué camino seguir: hacerle caricias, cantarle, abrazarlo, darle de comer… Y aunque lo hayamos probado antes, con los nervios más relajados es muy probable que ahora funcione. No hay que desesperarse si el bebé llora aún más después de hacer el proceso, tal vez sea sólo la forma en la que necesita deshacerse de la frustración que sintió antes. Acompañar al bebé en el proceso y estar a su lado proporcionándole amor y soporte lo relajará.

Las ventajas:

Al repetir C.A.L.M.S. durante varios días, padres y bebés aprenderán a entender las señales que están dando entre sí. Algunos de los beneficios de la técnica son: ·      Los adultos conoceremos más sobre lo que el bebé experimenta, y él se sentirá más seguro y más seguro. ·      Nos hace recordar que los gritos y llanto del bebé son su manera de intentar decir algo importante.  ·      Con el tiempo el bebé aprenderá a trabajar a través de los sentimientos que lo están molestando.  ·      Cuando los padres respondemos apropiadamente a los sentimientos de los bebés, ellos se sienten comprendidos, validados, amados y cuidados.  ·      Cuando somos capaces de responder a las necesidades del bebé, nos sentimos menos indefensos y el vínculo padres e hijos se fortalece.

 

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